Día cuatro

Mapa: http://bit.ly/2xJ658N  +++ Duración: Todo el día +++ Tipo de recorrido: En coche.


El día de hoy nos permitirá descubrir (o por lo menos, desatar nuestra curiosidad para hacerlo) la historia de la tierra vasca, visitando los dos símbolos más importantes de Guernica: la Casa de Juntas y el Árbol de Guernica, que sobrevivieron al bombardeo que devastó la ciudad el 26 de abril de 1937 y que el famoso cuadro de Picasso muestra en todo su sufrimiento y tragedia.
Desde Plentzia, que hemos elegido como base y alojamiento fuera de Bilbao, en menos de una hora llegaremos al corazón de lo que fue la vida política, económica y cultural de Euskadi.
La Casa de Juntas y el Árbol de Guernica representan los lugares donde los Señores de Vizcaya y los políticos vascos se han reunido a lo largo de la historia para decidir el destino de esta tierra. En la Casa de Juntas, un bellísimo edificio de estilo neoclásico, se celebran las sesiones plenarias de la Asamblea General de Vizcaya y además alberga en una de las salas la historia de esta asamblea y la vida cotidiana de las diferentes comunidades que vivían en esta región. No obstante, si queréis más detalles sobre la historia y la cultura del País Vasco, los podéis encontrar en el Museo de Euskal Herria (en castellano, tierra vasca)
El Árbol de Guernica es uno de los arboles donde los líderes de éstas se reunían para crear leyes y llegar a acuerdos comerciales y jurídicos.
Si coincidís un lunes en Guernica, no podéis perderos el famoso mercado, no solo por los productos que se venden sino también por ser un importante punto de encuentro. Por último, pero por ello no menos importante, en Guernica está el más importante y famoso Jai Alai, o sea el frontón donde se juega uno de los deportes vascos más populares, llamado “Cesta y punta”.

Dejamos Guernica y, según el tiempo que tengamos disponible para poder llegar a comer al pueblo de Ea, pararemos en el Bosque de Oma, el característico bosque encantado que por idea del pintor y escultor Ibarrola, apunta una nueva relación entre naturaleza y arte. Pasear por uno u otro sendero os permitirá ver estos colores pintados en los pinos cada vez de una forma diferente.

Nos dirigimos entonces a Ea, un pequeño pueblo pesquero ubicado en un entorno inmejorable. Rodeado de acantilados cuya vegetación llega hasta el mar, tiene una pequeña playa y una ría que al subir la marea cambian de aspecto al pueblo. Si nunca habéis visto los efectos de la baja y alta mar, entonces buscad la forma de llegar aquí cuando el mar todavía no ha llegado a “entrar” en el pueblo.
Es un espectáculo que no os podéis perder y que, quizás podréis disfrutar comiendo a lado de la pequeña playa en el restaurante ubicado en Kai Kalea, cerca del pequeño puente.
Al final del paseo hacía el mar empieza un recorrido entre bosques y acantilados muy recomendable. Y si la excursión a pie no es para vosotros, podéis alquilar una piragua en la tienda de Sokaire.

Cerraremos el día en uno de los pueblos más bonitos de la zona (en realidad son todos muy característicos, pero este tiene aún más encanto que los demás). El pueblo de Lekeitio además de tener una bellísima playa y el característico islote que, como podéis ver en la imagen, dibuja un paisaje único, es famoso por una de las fiestas más populares de todo Euskadi que se celebra el 5 de septiembre: el Día de los gansos.
En la plaza cercana a la iglesia os podéis encontrar con algunas que otras fiesta en traje típico de esta zona. ¡No os la perdáis!
Una última curiosidad: en baja-mar es posible andar hacia el islote…pero no os descuidéis y acordaros de volver antes de que la marea vuelva a subir, porque sino tendréis que volver nadando.